Fonoaudiología infantil en Santiago
Ayudamos a que tu hijo se haga entender y entienda el mundo que lo rodea: lenguaje, pronunciación, fluidez, voz y alimentación, siempre a través del juego.

¿Qué hace un fonoaudiólogo infantil?
El fonoaudiólogo evalúa y trata todo lo que tiene que ver con la comunicación: cómo tu hijo comprende lo que le dicen, cómo se expresa con palabras y frases, cómo pronuncia los sonidos, la fluidez al hablar, la voz y también la alimentación (masticar y tragar).
En niños pequeños el trabajo se hace jugando: cuentos, juegos de turnos, canciones y material concreto. Para el niño es un rato entretenido; para nosotros, cada juego tiene un objetivo claro.
¿Cuándo consultar? Señales por edad
Cada niño tiene su ritmo, pero hay señales que conviene revisar con un profesional. No son un diagnóstico: son motivos para pedir una evaluación.
- A los 12 meses: no balbucea con variedad de sonidos, no señala o no responde cuando lo llaman por su nombre.
- A los 18 meses: todavía no dice ninguna palabra con intención (mamá, agua, más).
- A los 2 años: usa muy pocas palabras o aún no junta dos palabras («más pan», «papá ven»).
- A los 3 años: la familia cercana entiende menos de la mitad de lo que dice, o no arma frases cortas.
- A los 4 años: personas fuera de la familia le entienden poco, o le cuesta seguir instrucciones de dos pasos.
- A los 5 y 6 años: sigue cambiando muchos sonidos al hablar, le cuesta contar lo que le pasó en orden o tiene dificultades al empezar a leer.
- A cualquier edad: repite o alarga sonidos con esfuerzo y tensión, pierde palabras que ya decía, o se atora con frecuencia al comer.
Si quieres revisar con más calma qué es esperable a cada edad, lee nuestra guía desarrollo del lenguaje de 1 a 6 años.
Qué trabajamos
- Lenguaje comprensivo y expresivoVocabulario, frases, seguir instrucciones, contar experiencias.
- Habla y pronunciaciónSonidos que el niño omite o cambia («tasa» por «casa», la «r»).
- FluidezTartamudez y bloqueos al hablar. Ver la guía sobre tartamudez infantil.
- Alimentación y degluciónRechazo de texturas, dificultad para masticar o tragar.
- Lenguaje y aprendizajeBases para la lectura y la escritura: conciencia fonológica y comprensión.
- Comunicación socialTurnos, juego compartido, intención comunicativa.
Cómo es la evaluación
- Conversamos con la familia. Nos cuentas qué te preocupa, cómo fue el desarrollo y cómo se comunica tu hijo en casa y en el jardín o colegio.
- Evaluamos jugando. Según la edad, usamos juego dirigido y pruebas estandarizadas para medir comprensión, expresión y pronunciación.
- Te explicamos los resultados. Recibes un informe claro y, si hace falta terapia, un plan con objetivos concretos y la frecuencia sugerida.
Cómo son las sesiones
Las sesiones duran cerca de 45 minutos. Al final te contamos qué trabajamos y te dejamos una o dos actividades simples para hacer en casa, porque el avance se multiplica cuando la familia participa. Si el colegio lo necesita, coordinamos pautas con la educadora o el profesor.
Muchas veces el lenguaje va de la mano con otras áreas. Si vemos que también influyen la motricidad o las emociones, lo conversamos con terapia ocupacional o psicología infantil para que tu hijo reciba una sola dirección.
Preguntas frecuentes
¿Es normal que mi hijo de 2 años hable poco?
Hay mucha variación entre niños, pero a los 2 años la mayoría ya usa varias decenas de palabras y empieza a juntar dos. Si tu hijo dice muy pocas palabras o no combina dos, vale la pena una evaluación: si todo está bien, te quedas tranquilo; si no, se actúa a tiempo.
¿Conviene esperar a que «se le suelte la lengua»?
Esperar sin evaluar no se recomienda. Algunos niños se ponen al día solos, pero no hay forma de saber cuáles sin una evaluación. Consultar temprano no obliga a hacer terapia y sí permite aprovechar la etapa en que el lenguaje se desarrolla más rápido.
¿Desde qué edad atienden?
Atendemos principalmente a niñas y niños de 2 a 12 años. Si tu hijo es menor o mayor, escríbenos igual y te orientamos.
¿Cuánto dura una terapia fonoaudiológica?
Depende de los objetivos de cada niño. En el plan definimos metas concretas y las revisamos periódicamente con la familia para decidir si seguir, espaciar las sesiones o dar el alta.